Entrevista Anónima

Revista “Adiós!”. 30 de abril de 2020. 00:00 AM.
Debido a los recientes acontecimientos acerca del robo de los avances científicos para la cura del COVID-19, nos hemos puesto en contacto con un confidente que asegura haber trabajado con este sujeto en el pasado en el grupo de ciberdelincuentes llamado “Anónimos”.
P. ¿Quién eres?¿A qué te dedicas?
R. Me gustaría mantener mi anonimato para salvaguardar mi integridad y por seguridad de mi familia, prefiero no dar pistas y que se desconozca mi identidad.
P. ¿Qué relación tienes con el ciberdelincuente? ¿Cómo conociste a este sujeto?
R. La verdad es que el primer contacto fue en un hackathon internacional digital para resolver retos junto a grandes empresas; la verdad, es que en esos inicios éramos muy jóvenes y creíamos ayudar al mundo. Gracias a eso, nació una idea desde nuestro equipo y fue la ganadora: un repositorio de conocimiento científico y tecnológico abierto al mundo. La empresa organizadora nos compró la idea para guardarla en un cajón y nunca hacerlo realidad.
P.¿Cuánto tiempo has trabajado con esta persona?
R. Hemos trabajado juntos durante casi una década.
P. ¿En que habéis trabajado juntos?¿No serás acaso su cómplice?
R. ¿Cómo? ¿Acaso me estás acusando de un delito contra la humanidad sin pruebas? Descubrí lo que había ocurrido y me puse en contacto con todos los contactos además de fuentes que aún tenía en la organización para intentar arrojar luz sobre quién había llevado a cabo semejante crueldad. Realizar un experimento social a costa de la salud de millones de personas es inadmisible. Compartimos ciertos proyectos en común en el pasado, durante el tiempo en el que forme parte de “Anónimos”. Hace años que perdí el contacto con el, siempre me había dado mala espina.

P. Cuéntanos: ¿Cómo es él o ella?
R. La verdad es que siempre fue una persona muy callada, solitaria, fría y calculadora. Siempre iba un paso por delante del resto, una mente brillante. Por otro lado, tenía una gran obsesión con investigar hasta altas horas de la madrugada y apenas dormía, nada fuera de lo normal aparentemente. Eso sí: era incapaz de trabajar en equipo y siempre estaba divagando en sus teorías acerca de los hilos que mueven el mundo desde las sombras.
P. Y para terminar… ¿Podrías decirnos cuales son sus motivaciones? ¿Por que ha llevado a cabo un acto tan vil? ¿Por qué se ríe de nosotros y nos obliga a jugar a su juego macabro?
R. No sabría decirte qué está pasando por su cabeza ahora mismo. Sin embargo, sentía una gran pasión por la vida y creía que el humano era la enfermedad, era un idealista: él se sentía como el liberador de este caos, como un profeta.
Estaba convencido de que él podía cambiar y reparar este mundo tan podrido, si sacaba a la luz todos los oscuros intereses y planes de aquellos arrogantes que, según él, no dudaban en anteponer sus beneficiosa acosta de la salud humana o lo que consideraba el mayor de los pecados: Poner en peligro el equilibrio de los ecosistemas y el medio ambiente.
A raíz de eso, siempre hacía lo que hacía falta para el bien del mundo, anteponiendose incluso a sus propios queridos y familiares. Como Maquiavelo decía: El fin justificaba los Medios.
P. ¿Y ahora qué? ¿Crees que cumplirá su palabra? ¿Devolverá los datos robados si cumplimos sus exigencias?
R. Sinceramente, esta pregunta no la puedo responder. A pesar de sus excentricidades siempre fue un hombre de palabra, espero por el bien de la humanidad que eso no haya cambiado.
P. Gracias por habernos concedido esta entrevista. Esperamos que su gincana pronto sea resuelta y que cumpla con su parte lo antes posible y que la justicia decida cuál es su merecido.
R. Gracias a vosotros. Estoy dispuesto a ayudar en cuerpo y alma para la resolución de este problema…

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